LA SOLIDARIDAD
Las recientes catástrofes naturales en el mundo no pueden menos que causarnos, desazón y pesar, por los miles que han perdido la vida y los destrozos materiales, en lugares donde la vida de por sí ya es bastante difícil. Pareciera que como pasa siempre cuando llegan las malas épocas en la vida, las desgracias nunca vienen solas.
Vemos un pueblo como el de Birmania sometido a la férrea dictadura militar, misma que se muestra indiferente ante el dolor de los birmanos, que sufren ahora hambre y dolor. Un ciclón aterrador de más de 200 kilómetros por hora mató a 30,000 personas y dejo desaparecidos cerca de 40,000. El número de muertes quizá nunca se sabrá por la gran cantidad de escombros que en un país lastimado por la situación política, no cuenta con el apoyo gubernamental para ir en busca de los desaparecidos o los muertos.
Un terremoto de 6.2 grados sacudió a China recién, causando enorme destrucción, el recuento de los daños aún se hace. Escenas dantescas de gente desesperada bajo los escombros. Las autoridades se ocupan de paliar la crisis que siguen a estos fenómenos naturales, desesperación, hambre y enfermedades.
Ante estas situaciones, no queda más que la solidaridad, sin ella estos lugares del mundo difícilmente se recuperarán de la devastación económica, física y moral que suponen estos fenómenos naturales impredecibles y destructivos.
Es admirable con que celeridad algunos países se ponen prontamente en disposición de ayudar. Otros sencillamente hacen "mutis" de la situación, como si solo observarán a lo lejos, algo que jamás les pasará. Esta visto que nadie está a salvo de estas cosas.
Pero fuera de la solidaridad colectiva, está la individual, el creer que muchos aún conservan sensibilidad en un mundo que cada día se torna más insensible y materialista, como para ocuparse de las necesidades ajenas. Cuando ocurren estas cosas es cuando se debe demostrar esa gran virtud de solidaridad.
Pero vamos la solidaridad en momentos de gran catástrofe es casi imposible que no se manifieste. En cambio la solidaridad callada y anónima que debe vivirse cada día con el resto de nuestros semejantes, necesitados de muchas cosas que se vuelven casi cotidianas, ésa es de la que casi la gente no se prodiga.
Vamos que hay que vivir la solidaridad con todos, no estamos exentos de nada, de la enfermedad, de las grandes desgracias del dolor pequeño o grande que sea. Deberiamos ejercer esa solidaridad como digo siempre, con los enfermos que vaya hay tantos en precarias situaciones, con los necesitados que nunca dejarán de haber en un mundo de desigualdad. Digo ser solidario con todos, en la medida que nos sea posible que ya digo, una voz amiga, una mano que apoya para el que pasa duros momentos significa mucho.
Ojalá que podamos dar aunque sea un poquito, a quienes hoy recaudan para los pobres birmanos ayuda que necesitan con urgencia, para los necesitados del terremoto. Pero que no sea solo por hoy, ni solo cuando suceden desgracias de gran magnitud.
La solidaridad se vive cada día, en pequeños gestos que se ignoran porque por ser pequeños se piensa, no importan. Digo una frase amigable al solitario, un pan al que pasa hambre, que muchas veces desperdiciamos sin pensar en el que con un poco tendría mucho. Un aporte por pequeño que sea se convierte en grande cuando todos den un poquito a aquellos que dedican vida y esfuerzo en llevar alivio a los necesitados de siempre.
Vaya que no digo que nuestros vecinos del planeta golpeados por terremotos y ciclones no demanden nuestro apoyo inmediato, digo que nos sirva éso para recordar dos cosas importantes, que la solidaridad vive entre nosotros y que debemos vivirla, siendo consecuentes con nuestra humanidad, portarnos sensibles al dolor ajeno.
Pero como bien dicen de poco en poco se hace mucho, éso por lo que ya he dicho, tomemonos en serio eso de ayudar un poco a quienes ayudan, ser solidarios siempre con aquellos que siempre necesitan y sobretodo recordarnos que igual como dicen la caridad empieza en casa. Y no esperemos grandes catástrofes para ser solidarios, seamoslo en la medida que podamos con los que podamos, que necesitados tristemente hay siempre en todo lugar y de todo modo.

