La soledad...
puede ser mala consejera, dicen por ahí...pero la vida no puede ser de una sola manera, no hay sólo blanco y sólo negro en nada...menos en las cosas que nos motivan. No podemos vivir en algarabía total, y andar siempre por ahí rodeados de gente, en algún momento nuestro yo pide a gritos un momento de soledad.
Me gustan esos ratos...aunque soy gente de estar entre la gente...disfruto y mucho! aquellos en que puedo pensar sin interrupciones, porque en esos momentos me reflexiono cosas que en las prisas de los días no tomo muy en cuenta y sobretodo...porque yo disfruto enormemente de mi propia compañía.
Pensar en lo que ha ocurrido, en lo que quisiera ocurriera en el futuro, en tomarme pequeñas decisiones sobre cosas que merecen bien un poco de reflexión o el solo pensarlas...me gusta éso, y ese momento para mí suele ser cada mañana...
cuando al marchar al trabajo en unos breves momentos estoy sola, sola con la radio que suena...una canción...me pierdo en mis pensamientos, me encuentro a veces lamentándome de algo que hasta ese momento he pensado suficiente y aún y ésto me ocurre mucho, me rio de algún pasaje cómico o algo bueno que me ha pasado.
La soledad supone un momento conmigo misma...pensar, o no pensar, pero sólo estar...sin ruidos, sin preguntas, sin tener que contestar...pensar y ver sin realmente estar haciendolo porque en ese momento no hay espacio más que para mis pensamientos y mis reflexiones.
Me gusta ese tipo de soledad, y ese rato es mi oasís, ya luego debo ocuparme del trabajo y entre muchas personas alrededor...poco silencio y tiempo hay para pensarse nada.



