La muerte..
Ayer he tenido la noticia de la muerte de una persona que estimaba mucho, no era una de aquellas con las que nos frecuentamos siempre, sino más bien de las que vemos en rara ocasión, pero éso no supone que por ello no las apreciemos.
Ha sido algo que resultaba predecible, porque su salud se había deteriorado en las últimas semanas, aún así siempre nos resultan en schock y nunca quien pierde a un ser querido, anunciada o no su ausencia, le resultará menos dolorosa.
Estos momentos siempre me resultan en gran tristeza, en este caso porque estimaba sinceramentte a quien ahora ha dejado su existencia terrenal...y porque aunque no quiera siempre me traen la nostalgia de las personas amadas que ya he perdido.
Y el dia de ayer, la tristeza iba acorde al clima, era una tarde gris con mucha lluvia. Cuando llegamos al camposanto el cielo se llenaba de truenos de preaviso de que en nada, un diluvio se soltaría sobre nosotros. Aún así había que cumplir la triste tarea de despedir a esta dama. Bajo la lluvia, el cielo oscurecido, la tristeza y el dolor desgarrador de la familia, el día no podía ser más triste.
Sentí el dolor de las que ayer han perdido a su madre, como el que sentí yo habiendo perdido la mia...parece cierto que se supera pero no se olvida...y volvi a echarle de menos, y pensarme cuanto me gustaría aún poder hablarle alguna vez. Mi madre solía ser una mujer de carácter, le gustaba decir y obrar con toda la claridad posible, no se permitia dobleces y fue siempre apoyo incondicional aún cuando muchas veces se tornaba exigente y poco paciente, pero su trabajo de madre, fue hasta el momento en que un cáncer rompió sus esperanzas...de una entrega indudable, como suele ser el de todas las madres.
Me he sentido solitaria al volver de allá...tengo la vida llena de personas a las que amo y me aman, éso no quita que cuando perdemos a alguien podamos suplirlo con alguien más, somos como personas, insistituibles. Llovía y mucho al volver, viniendo en el auto, pensaba en los lamentos que oía en el camposanto...sobre no haber sido suficiente bueno, suficiente obediente...los aquellos sentimientos que se tienen siempre que falta alguien...el no haber sido todo lo que hubieramos querido.
En lo que a mi concierne en ese aspecto, y no quiero sonar desagradable, como dirian "duermo tranquila" mi modo de ser, burbujeante, como suelen decirme mis compañeros de trabajo, me permitió nunca ahorrarme, una palabra de cariño, un gesto de amor para mi madre y para mi padre...lo he comprendido una vez más...como dije en el pasado, lo más duro debe ser quedarse con las palabras sin decirlas y los gestos sin demostrarlos.
En este punto creo y estarán de acuerdo conmigo...que no hay más verdad en la vida que, ser todo lo que podamos ser y darle todo lo que podamos dar a los que amamos, cuando puedan sentirlo y disfrutarlo, porque luego como que ni al caso viene pensarlo. Es en vida, cuando debemos gastarnos en quienes y lo que nos importa.



