Dulces
A quién no le gustan los dulces?? a los niños les encanta!!!! a los adultos vaya solemos decir que no pero nos parecen fascinantes....pero ya vamos viendo que los niveles altos de azúcar no ayudan nada a la dieta y la salud física...anoten física! porque los médicos han sugerido que, los niveles de azúcar que relacionamos en nuestro subconsciente con nuestra infancia, nos dan una sensación de felicidad que por éso nos atiborramos en contra de nuestro razonamiento lógico de dulcetes y pasteletes.
Bien me cuido de llenarme de ellos, pero los dulces me encantan, sobre todo unos que recuerdo de mi niñez...las paletas enormes de dulce con colores vistosos, que son muy mexicanas, aquellas sí, que lloraba el famoso personaje de "Chavo del 8" por tener, cuando los amiguitos presumían sus enormes paletones de dulce.
En mi infancia recibí algunas veces, luego de algún viaje que mi padre hacia al cercano México por trabajo, uno de esos dulcitos, enormes, bicolores, dulzones, encantadores!!! pero lo que más me divierte era que una de mis hermanas y yo apurabamos la paleta dichosa hasta acabarla en un santiamén. Mi otra hermana que solía ser siempre más calma en todo, guardaba su paleta y la iba comiendo en trozitos de modo que le duraba, lo que a nosotras nos parecía una eternidad.
Bien, imaginarán las peleas que se armaban luego cuando aquella chica, tomaba su paleta luego de semanas y le daba un mordisquito aca u mordisquito allá, lo veiamos como una intención malvada para con las que sin pensar en el futuro...nos apurabamos el dulce en el momento de verlo, por el placer de llenarnos de una vez la barriga de mucha azúcar.
Vaya recuerdo...han pasado años y aquellas paletas parece que se "globalizaron" las hay en todos lados y como todo lo que se vuelve demasiado accesible, hoy resultan hasta poco atractivas. Podría ahora comprarme una de aquellas y saborearla con el gusto que hacia de chica, pero no lo haré por el azúcar y porque quizá me pienso rompería el hechizo de aquellas paletas que eran tan bienvenidas y de las que cuando recuerdo, resultan ser éso, un recuerdo bien azucarado!



